¿Puedes decirme?
¿Qué es lo que hice yo para que te enamoraras tanto de mí?
¿Fue mi forma de hablar o mi rostro?
¿Acaso fue algo en particular o todo a la vez?
No tengo dudas de que si me quieres o no, sé que lo haces y cada palabra tuya, cada caricia y cada acción me demuestran que lo que sientes es sincero.
Pero aún tengo dudas del porque, no considero que ser una buena persona.
No soy amable, a no ser que quiera serlo (Como todo el mundo), no soy una modelo... Incluso pienso soy todo lo contrario. No soy muy lista y aún así te fijaste en mí.
Mi mundo cae lento e incluso se siente agradable, porque no cae a vacío cae en manos de las persona a la que se lo entregue.
No considero tenga la mejor manera de expresarme, soy torpe y floja. No me estoy insultando, te muestro que soy. Quiero que quieras cada fibra de mi ser.
Quiero que me quiera a mí, que quieras a la persona que de igual manera corresponde tu amor, quiero que ames a quien tanto te ama.
Tu nombre resuena en las paredes de mi mente, es un eco que rebota y no acaba, es eterno, sonoro y melodioso. Es tu nombre, es la persona que me quiere.
No podría explicar la felicidad que esto me hace sentir, es dulce y atraviesa, es dolor y a veces solo es alegría, me dibuja la sonrisa más grande que tengo mientras perdidas lagrimas salen de mis ojos solo pare recordarme que aún sigo con vida, que estoy despierta.
Es su primer nombre, lo que siempre suena en mi cabeza, un número par de letras, dos vocales, cuatro consonantes y un acento, me parece curioso que la primera letra de su nombre es la primera letra del alfabeto y por lo mismo las primera letra de las vocales, pero eso es natural en la vida.
Es una persona con la que con la que compartiría mil cosas, es solo alguien con quien me esforzare.
Es cliché decir la frase "No había sentido esto con nadie más", aún así cada sentimiento es único, yo soy yo, él es él, tú eres tú, y cada emoción es especial, algo que debe disfrutarse con calma, no se vuelven a repetir las cosas, la vida es corta y el tiempo es una ilusión, solo necesitamos abrir los ojos.
Recibí ya las respuestas de las primeras preguntas, luego de leerlas a la persona a quien va dirigido este texto, guardaré su respuesta para mí, sin embargo no dejo de sentir la misma felicidad.
Es una dulce noche, es el último día y cada vez falta menos para verlo de nuevo.

